Destino 3 – Colombia

Continuamos nuestra travesía en el primer bloque del viaje por América Latina y llegamos a la ciudad de Medellín en Colombia. Una ciudad muy alegre, con gente amable y con muchas intervenciones en espacios públicos y colectivos. Una visita que se podría resumir en espacios públicos, altura y naturaleza.

Vuelo desde Ciudad de México a Medellin.

El camino a Medellín desde México nos llevo 7 horas de vuelo (con una de escala de 2 hs. en El Salvador). Casi 3.000 km separan Ciudad de México de Medellín. Con el tema de migraciones y demás salimos de madrugada del aeropuerto José Maria Córdoba. Nos tomamos un taxi para ir al Hostel que habíamos reservado y en el camino, bajando la montaña, tuvimos una de las vistas mas lindas del viaje: las luces de la ciudad en la noche. Cabe decir que esa noche, como casi todos los días en Medellín, llovía.

En esta ciudad tuve la oportunidad de visitar muchos espacios públicos. Es una ciudad que ha tenido fuertes intervenciones en este sentido y a gran escala y es un ejemplo que estudiamos varias veces en urbanismo. El lugar elegido de alojamiento fue el backpacker Hostel, un lugar con buena conexión en la ciudad, cercano al metro, por lo que fue muy fácil moverse en la ciudad. Cabe destacar que el metro es elevado en la ciudad y es muy moderno. Da gusto viajar en un metro así. No es tan masivo como el metro de la Ciudad de México, por lo que los viajes fueron mucho más cómodos.

Comencé a recorrer la ciudad yendo al Jardín Botánico Joaquin Uribe, un lindo espacio publico, un parque verde, de acceso gratuito. En el tiene una de las intervenciones arquitectónicas mas llamativas: El orquideorama, realizado por Plan B y JPRCR Arquitectos, donde se buscó relacionar la arquitectura con organismos vivos. Un espacio flexible muy agradable. En este lugar además se puede encontrar un bosque tropical, un lago, restaurantes, edificio administrativo y científico, salas de lectura y casa de mariposas. Me tomé mi tiempo para recorrer el parque y luego fui al parque explora, que se encuentra casi en frente del jardín botánico. Es un museo impresionante, con exposición de reptiles e insectos, acuario y una zona recreativa con juego de ilusiones mentales.

Visitamos el museo de arte moderno de Medellín, el parque de banderas, con su complejo deportivo, el parque de los pies descalzos, lleno de niños jugando, y la zona Santo Domingo Savio II, con la complejidad de acceso y su forma de vida tan característica. A este lugar se llega a través de teleférico. Otra de las zonas mas impresionantes fue la comuna 13, conocida desgraciadamente por la violencia, pero también por sus recorridos de grafitis, sus walking tours y su escalera mecánica exterior, de las mas largas del mundo al aire libre. Fue muy raro ir caminando en la calle y ver una escalera mecánica al aire libre, que ayuda a salvar el gran desnivel que reina en este lugar.

A solamente 80 km de Medellín se encuentra Guatapé, un lugar natural en el que pude visitar la Piedra del Peñol. Ya que estaba tan cerca de la ciudad, era un lugar al que no podía dejar de ir. Según cuenta la historia, la Piedra del Peñol – Guatapé, fue un elemento de adoración para los indígenas que en tiempos prehispánicos habitaron la región, y durante la época colonial se gestaron leyendas tan famosas como la del diablo que intentó llevársela varias veces, a ello se le atribuye la gran grieta que presenta en el pie de su costado occidental. Invertimos un día entero en Guatapé. Además de visitar la piedra del Peñol, recorrí el pueblo de Guatapé y el embalse en lancha. Allí conocí la historia de la Finca La Manuela, donde vivió Pablo Escobar.

La comida colombiana es muy buena. Probé un par de comida típicas de Medellín : la bandeja Paisa y carnes asadas al carbón. Todos los platos son servidos generosamente y no son caros, por lo que esta ciudad es especial para darse un gusto gastronómico. Un lugar muy recomendable y en zona de boliches y demás es Medellín Beer Factory, donde la comida es muy rica, el lugar está genial y hay variedad de menús.

Medellín tiene muchísimos lugares con vistas increíbles. Como hay colinas y montañas por todos lados, se encuentran vistas espléndidas de la ciudad en diversos sitios. Es una ciudad muy linda, con gente muy cálida. Una sorpresa inesperada en el viaje, un lugar al que me gustaría volver a visitar en algún momento.