Destino 2: México

El segundo destino del viaje fue la capital de México, Ciudad de México. Ese país que es norteamericano pero que tiene alma latinoamericana. Un lugar rico en historia y cultura, con un legado precolombino y con una herencia colonial hispánica. Aquí las aventuras exprés que vivimos (porque se nos atrasó el vuelo y perdimos mas de un día).

Rebobino un poquito la historia. Después de la vuelta de Brasil a Uruguay, se suponía que saldríamos al día siguiente, pero el vuelo de American Airlines se canceló y salimos el 6/5 de Uruguay, un día después de lo que teníamos coordinado. Un vuelo largo, de 9 horas y algo, con escala en Miami, Estados Unidos.

escala Miami

La escala en Miami era larga: llegamos sobre las 7:00 am del 7 de mayo y nos íbamos sobre las 18:00 hs, por lo que pudimos salir del aeropuerto a visitar la ciudad. Decidimos recorrer en grupo South Beach, aprovechando el tiempo de escala, así que dejamos las maletas en el aeropuerto y utilizamos un metro desde el aeropuerto, el MIA Mover, que nos llevara hasta la estación de autobuses. El trayecto habrá sido de cuarenta minutos aproximadamente, y llegamos para ver el amanecer en South Beach.

Amanecer en South Beach
A pesar de que estaba muy nublado, así vimos el amanecer en South Beach.

Desayunamos en un Starbucks frente a la playa, y luego comenzamos a recorrer South Beach. Aprovechamos esta ciudad para comprar algo de ropa (era muy barata) y alguno que otro se compró un celular con buena cámara para aprovechar el viaje. Visitamos el New World Center, una escuela de música y concert hall diseñada por el reconocido arquitecto Frank Gehry. Estaba cerrada al publico, pero recorrimos su explanada. También tuve la oportunidad de visitar las galerías de fotos de National Geographic, un lugar chico pero que vale mucho la pena si te gusta la fotografía (más las increibles de NG). Despues de esto, volvimos al aeropuerto con tiempo para, ahora sí, ir al destino del viaje: México.

ciudad de mexico

Llegamos el 7 de mayo casi a medianoche. Alquilamos un apartamento en grupo que era grande y muy bien ubicado, en el Centro Histórico frente al parque municipal. Un lugar muy ventajoso para poder aprovechar al máximo los tres días que teníamos para visitar esta ciudad.

El primer día comenzamos visitando a la UNAM (Universidad autónoma de México), donde nos recibieron para contarnos la historia del lugar, de la ciudad universitaria y de Ciudad de México. El campus de esta Universidad es enorme, uno de los mas grandes del mundo. En el año 2007 esta ciudad universitaria fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

“El proyecto de su construcción fue ejecutado por más de 60 arquitectos, ingenieros y artistas. El resultado fue la creación de un conjunto monumental ejemplar del modernismo del siglo XX que integra el urbanismo, la arquitectura, la ingeniería, el paisajismo y las bellas artes, asociando todos estos elementos con referencias a las tradiciones locales, y en particular al pasado prehispánico de México.”

Tuvimos la oportunidad de recorrer el jardín de Las Islas, la Biblioteca Central, la Facultad de Arquitectura y sus talleres (incluso conversamos con docentes y alumnos). Una de las cosas que mas llaman la atención son los murales, grandes intervenciones en fachadas completas de los edificios más emblemáticos, que refieren a las tradiciones locales.

En la ciudad de México economizamos el tiempo al máximo, y tratamos de visitar los lugares mas emblemáticos. Como las distancias eran bastante mayores que en San Pablo, utilizamos el metro para ir a los distintos nodos de la ciudad. No llegamos a utilizar ómnibus. El costo para trasladarse de un lado a otro en metro es muy barato. Recuerdo que salía 5 pesos mexicanos (algo así como 9 pesos uruguayos). ¡A ese precio da gusto viajar! Igualmente recuerdo dos curiosidades que me llamaron la atención de estos metros: ¡tenían neumáticos de goma! (Algo que no vi en ninguna otra parte) y habían vagones exclusivos para mujeres. Nos comentaron que esto se debía a que el acoso hacia las mujeres en los medios de transporte en México es bastante común.

Al igual que en San Pablo, recorrimos y vivenciamos la ciudad con mucha caminata de por medio, mirando a todos lados, con la curiosidad que se tiene al comenzar un viaje, sacándole fotos hasta a las piedras mas comunes de la calle. Visitamos el Museo de Antropología, donde nos interiorizamos con la historia de la civilización (me tomo mucho tiempo para recorrer los museos, miro y leo todo lo que puedo) y la historia precolombina de la región mexicana.

También recorrimos el Centro histórico; visitamos el Zócalo, la plaza mas importante de orígenes aztecas; la Catedral Metropolitana que es la más antigua de América Latina (impresiona ver su arquitectura, y hay una parte que está mas baja como consecuencia de un terremoto); la Tabacalera, con edificios impresionantes y modernos, con muchos locales de venta de comida (con precios algo elevados); y finalmente la Plaza de la Republica, con el Monumento a la Revolución, que tiene una plataforma con vistas panorámicas de la ciudad. Así terminábamos el primer día, un poco intenso, pero es lo lindo del viaje, que cambia los ritmos y da una velocidad de vida que uno no se imagina que puede llevar.

teotihuacán

Teotihuacán. La ciudad prehispánica, que es Patrimonio de la Humanidad que se encuentra a tan solo 78 km. de Ciudad e México. Así comenzamos nuestro segundo día, a primerísima hora.

Complejo arqueológico de Teotihuacán. Foto del INAH.

Visitar ese complejo arqueológico fue toda una experiencia. A mi me encantan los lugares históricos, arqueológicos, ruinas de antiguas civilizaciones y tenía muchas ganas de visitar este lugar. Un lugar con muchas interrogantes al día de hoy, que se sigue investigando y del cual se siguen aprendiendo cosas. Estuvimos varias horas recorriéndolo, ya que hay que caminar mucho y subir las pirámides al rayo del sol se torna un poco pesado. Al final del día terminamos exhaustos, pero logramos hacer el recorrido a través de la Calzada de los Muertos, eje principal de toda la ciudad prehispánica. Visitamos el área central de la ciudad y sus principales complejos arquitectónicos monumentales, como son La Ciudadela, el Gran Conjunto, el Complejo Calle de los Muertos, el Complejo arquitectónico Pirámide del Sol terminamos en la Pirámide de la Luna. Había también un recorrido marcado de murales, pero no nos dio el tiempo de hacerlo completo y solo pudimos ver algo en un museo que hay en el complejo.

Entrada la tarde volvimos a la Ciudad de México, donde teníamos que visitar Memorial de Victimas de la Violencia del Estado, de los arquitectos Gaeta-Springall (Julio Gaeta es uruguayo) y el Auditorio Nacional de artes escénicas. En la noche terminamos probando cervezas y comida típica mexicana, demasiado picante para mi gusto.

El último día en Ciudad de México también sería ajetreado, porque a las 15 hs teníamos que estar en el aeropuerto para nuestro próximo vuelo. Comenzamos el día yendo a ver la Biblioteca de Vasconcelos, un lugar increíble, difícil de encontrar otro parecido en el mundo. Las bibliotecas son lugares donde los arquitectos se destacan en sus diseños, y esta biblioteca es un claro ejemplo, obra de TAX. Me tomé mi tiempo recorriendo cada espacio de esta biblioteca y pensando en este diseño, viendo cosas que nunca había visto, viviendo los espacios. No pude quedarme todo el tiempo que hubiera deseado porque tenía un par de lugares mas que visitar. Fuimos a la Casa Gilardi y a la casa de Luis Barragán, dos clásicos de la arquitectura, pero ambos lugares estaban cerrados y no pudimos pasar.

A esa altura era mediodía, y decidí ir a visitar un parque lineal urbano, unas reformas de antiguas vías de tren del ferrocarril de Cuernavaca que, me llevarían a uno de los edificios que más me llamaron la atención de México, el Museo Soumaya del arquitecto Fernando Romero. Su forma escultórica, así como los materiales de fachada (metálicos) y las amplias plantas interiores, son dignos de admiración. Un museo que recomiendo sin lugar a dudas, que está inserto en un barrio cosmopolita en una zona que antaño fuera industrial.

El viaje ahora sigue rumbo a Medellín, Colombia, donde esta vez llegamos sin ningún atraso en los vuelos.